A veces se alejan demasiado,
siete mil kilómetros o
dos o tres simples metros
de donde pertenezco.
El control remoto
siempre está lejos
y el baño a la mañana
es inalcanzable.
Somos peregrinos eternos,
de rodillas o en silla de ruedas,
buscando lo que se escapa
en busca de otro fugado.
No todos se quedan de por vida
en un mismo metro cuadrado,
pudriéndose entre las paredes
apáticas como cualquier Domingo.
Y las correas se desabrochan
de los collares y los dueños
lloran por sus mascotas
maldiciendo en sus camas.
Algunas veces vuelven fieles
a dormir en sus hogares pero
no existe segunda oportunidad
a la hora de progresar.
Sentado en la puerta de mi casa,
quizá aguarde algún regreso
o tal vez espere el colectivo
que me lleve allá muy lejos.
Reviso mis bolsillos,
no tengo ninguna moneda;
es que la cerveza está cara
en el kiosco a la vuelta de casa.
(Child of the grave)
11 mar 2007
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4 comentarios:
En definitiva,
está dura la situación...
Ya tenía que no venia por estos lares...
es bueno el reencuentro,
ya sabes que os admiro...
Un beso a todos.
La idea de apatía general que expresa es muy notoria, eso me gusta, expresión clara. Y usar la palabra apatía como adjetivo para las paredes parece haber sido una buena decisión, distrae del concepto general... o tal vez me distraje yo... en fin, un saludo a todos.
Amelie es un gusto contar con su presencia por aquí.
Gracias por pasar.
Un saludo.
Gracias por pasar Whippingboy.
Un saludo.
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