A veces se alejan demasiado,
siete mil kilómetros o
dos o tres simples metros
de donde pertenezco.
El control remoto
siempre está lejos
y el baño a la mañana
es inalcanzable.
Somos peregrinos eternos,
de rodillas o en silla de ruedas,
buscando lo que se escapa
en busca de otro fugado.
No todos se quedan de por vida
en un mismo metro cuadrado,
pudriéndose entre las paredes
apáticas como cualquier Domingo.
Y las correas se desabrochan
de los collares y los dueños
lloran por sus mascotas
maldiciendo en sus camas.
Algunas veces vuelven fieles
a dormir en sus hogares pero
no existe segunda oportunidad
a la hora de progresar.
Sentado en la puerta de mi casa,
quizá aguarde algún regreso
o tal vez espere el colectivo
que me lleve allá muy lejos.
Reviso mis bolsillos,
no tengo ninguna moneda;
es que la cerveza está cara
en el kiosco a la vuelta de casa.
(Child of the grave)
11 mar 2007
Anochecer en la nada

Los ojos se cierran,
y como taladros
se inoculan en la mente,
en la noche fría o caliente,
ellos no discriminan
si hay demasiada luz
o abundante oscuridad,
y como las paredes
son rápidamente perforadas,
todo puede ser atravesado
y tal vez te sorprenda
lo hueco que son por adentro
o quizá puedas infectarte
con el veneno que hay dentro
pero sólo allí es donde verás,
espiando por el agujero
cual hombre pusilánime
los sortilegios dibujados
en las cartas de una gitana,
el inconcluso epitafio
que fue escrito con los dedos,
crayones, tintas y lapiceras,
cuyas últimas austeras letras
grabadas con sangre te desvelan
mientras más te acostumbrás
a la perfidia y a la ignominia,
al sigiloso rugido del mañana,
al furioso aliento del destino.
(Child of the grave)
9 mar 2007
Intermedio
La noche acabó sus botellas, las gatitas en celo exiliaron sus esperanzas de sábanas de seda y príncipes de Mónaco. En las calles, las sombras huían de los agentes del amanecer. Las paredes desteñían sudor de hipotecas y perfume de channel de imitación.
Las pérfidas criaturas que se alquilan un cuarto de la oscuridad se hacen escondrijo entre las oscuras figuras que las reflejan y se disfrazan, paulatinamente, de personas de asfalto de Wall Street y de monotonía de ciudad.
Las trágicas tragicómicas tragedias envueltas en piadosas mantas de omisiones secretas y consabidas que se perfuman con dientes de marfil, con ensayados labios de un beso y hasta luego.
Las narices de moquillo de la inclusa se extravían a sabiendas en las excusas de papel y piedra.
Paraíso en quiebra de adanes y de evas, rojo el once sobre las verdes planicies del azar y estallido suicida carmesí acaramelado.
Fantasmas del ocaso que pierden en la ruleta del acceso, calles raquíticas rapiñadas por los buitres del crepúsculo.
Lunas de lamentos borrachos tras las complacientes barras dulzónbeigearrulladas de café y cerveza. La noche extinguió sus botellas, y desorganizando la geografía de sus olores estacionales y vocablos vomitados, se fugó en un éxodo de colonia barata y olvido de ron.
(Christian M)
Las pérfidas criaturas que se alquilan un cuarto de la oscuridad se hacen escondrijo entre las oscuras figuras que las reflejan y se disfrazan, paulatinamente, de personas de asfalto de Wall Street y de monotonía de ciudad.
Las trágicas tragicómicas tragedias envueltas en piadosas mantas de omisiones secretas y consabidas que se perfuman con dientes de marfil, con ensayados labios de un beso y hasta luego.
Las narices de moquillo de la inclusa se extravían a sabiendas en las excusas de papel y piedra.
Paraíso en quiebra de adanes y de evas, rojo el once sobre las verdes planicies del azar y estallido suicida carmesí acaramelado.
Fantasmas del ocaso que pierden en la ruleta del acceso, calles raquíticas rapiñadas por los buitres del crepúsculo.
Lunas de lamentos borrachos tras las complacientes barras dulzónbeigearrulladas de café y cerveza. La noche extinguió sus botellas, y desorganizando la geografía de sus olores estacionales y vocablos vomitados, se fugó en un éxodo de colonia barata y olvido de ron.
(Christian M)
1 mar 2007
Quien te mira…
No es lo que me encarta,
esto ya es de la baraja.
Es eso de arrepentirte de tus pasos
estando al borde del barranco,
yo para eso mejor salto.
¿Y no eras tú
la que con la luna alegaba?,
diciéndole que ya no menguara…
Quien te mira ahora
cortándole los bordes cada madrugada.
¿Qué no se puede mezclar
el aceite y el agua?,
esta bien, pero que bonito se miraba.
¿Y no eras tú
la que con el tiempo negociaba?,
diciéndole que se relajara…
Quien te mira ahora
correteando las milésimas,
como que ya no aguantaras.
No pueden contigo las metáforas,
siempre te me escapas.
¿Y no era yo
el que a tu recuerdo ignoraba?,
diciéndole que ni siquiera estaba…
Quien me mira ahora
diciendo tantas pendejadas.
(+CaliX+)
esto ya es de la baraja.
Es eso de arrepentirte de tus pasos
estando al borde del barranco,
yo para eso mejor salto.
¿Y no eras tú
la que con la luna alegaba?,
diciéndole que ya no menguara…
Quien te mira ahora
cortándole los bordes cada madrugada.
¿Qué no se puede mezclar
el aceite y el agua?,
esta bien, pero que bonito se miraba.
¿Y no eras tú
la que con el tiempo negociaba?,
diciéndole que se relajara…
Quien te mira ahora
correteando las milésimas,
como que ya no aguantaras.
No pueden contigo las metáforas,
siempre te me escapas.
¿Y no era yo
el que a tu recuerdo ignoraba?,
diciéndole que ni siquiera estaba…
Quien me mira ahora
diciendo tantas pendejadas.
(+CaliX+)
Borracho
¿Cuántas van ya?
dos que tres,
que cuatro que cinco,
que seis, que siete, que ocho…
que más da.
Si las luces están bailando
y ni siquiera hay música,
si los parlantes me están hablando
y ni siquiera tienen boca,
y no les entiendo una palabra,
y no se que había en esas copas.
¿Y que carajos dirían?,
¿que la banda era una mierda
y se cago en mis canciones favoritas?,
si, a lo mejor eso era.
Aunque con Opio
se movieron las mesas,
esa estuvo buena.
La cuenta por favor…
que para mala música
y gente pendeja,
mejor me voy a meter a una discoteca.
Aunque la mesera estaba buena,
pero ha de ser cara
y probablemente enferma.
La cuenta por favor…
que ya estoy borracho
y esa era la meta.
(+CaliX+)
dos que tres,
que cuatro que cinco,
que seis, que siete, que ocho…
que más da.
Si las luces están bailando
y ni siquiera hay música,
si los parlantes me están hablando
y ni siquiera tienen boca,
y no les entiendo una palabra,
y no se que había en esas copas.
¿Y que carajos dirían?,
¿que la banda era una mierda
y se cago en mis canciones favoritas?,
si, a lo mejor eso era.
Aunque con Opio
se movieron las mesas,
esa estuvo buena.
La cuenta por favor…
que para mala música
y gente pendeja,
mejor me voy a meter a una discoteca.
Aunque la mesera estaba buena,
pero ha de ser cara
y probablemente enferma.
La cuenta por favor…
que ya estoy borracho
y esa era la meta.
(+CaliX+)
Cigarro
Arde, vida, entre mis labios.Entra la muerte
y salen los años.
Arde, vida, entre mis labios.
Nunca supo tan bien
el hacerse daño.
Arde, mundo, extasiado.
Ardan, pulmones, sedados.
La realidad es ficticia
y la advertencia dice que sigamos.
Arde, vida, entre mis labios.
Que más da la caída
si el trayecto nos ha disfrutado.
Sangra utopías, bastardo.
No ves que el universo
es quien te esta fumando.
Arde, vida, entre mis labios.
(+CaliX+)
Aquel rincón bohemio…

En aquel rincón bohemio
de aquella triste ciudad,
donde las sinalefas desfilaban
agarraditas de la mano;
se fueron a morir los epitafios,
las malas coplas,
los sonetos minusvalidos.
En aquel rincón bohemio…
pasaban lentas las horas
cual si fueran años,
el viento se pintaba
con humo de cigarros,
las caras estaban manchadas
de arrugas y fracasos.
En aquel rincón bohemio…
se cayó la oscuridad
de mis párrafos,
lo sombrío de mis versos,
lo ebrio de mis pasos,
lo guajiro de mis sueños,
ahí perdí lo encontrado.
Aquel rincón bohemio
adornado con arte barato,
pretencioso hasta dar asco,
donde nunca ocurría nada
pero todos hacían algo.
Aquel rincón bohemio…
donde la tiza se creía óleo,
donde el papel era largo,
donde habían veinte Picassos
y mil Nerudas prefabricados,
ahí donde era como en cualquier lado.
(+CaliX+)
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